Archivo de January, 2008

Jan 31 2008

Día 06 – De Gudalajara Jalisco a Acapulco Guerrero, por la costa.

Publicado por Ulises bajo Crónicas del camino

Donde Vamos

En la agencia Eurocavsa de Guadalajara el servicio fue atento. Los técnicos resultaron ser personas de primer nivel. Con gran disponibilidad ofrecieron sus conocimientos para despejar cualquier duda. Incluso se comprometieron para asesorarnos, a través del correo electrónico, en caso de eventuales desperfectos o fallas mecánicas.  Como dato curioso debo comentar que la mayor parte del personal está compuesto por mujeres. Bellas amazonas moviéndose entre hombres, al mando de procesos comúnmente dirigidos por ellos mismos.

Antes de tomar de nuevo el camino fue necesario conseguir un adaptador universal de corriente. Resulta que en Sudamérica las conexiones son distintas.. Ojala pudiéramos también conseguir un adaptador universal para las diferentes idiosincrasias con las cuales toparemos. Todavía en Jalisco, mientras enfilamos hacia Colima, se divisa el letrero de Atotonilco, eso me recuerda aquella canción que mi mamá solía cantar: “No te andes por las ramas uyuyuyuyuy…” A diferencia de las carreteras libres por las cuales hemos transitado, esta parece un tablero de damas chinas alargado.

Colima es una pequeña capital custodiada por dos volcanes. Aquí nos aguardaba una agradable sorpresa. Llegamos a casa de Rosa Delia Cortés, antigua compañera del CETis 128 de Nogales, Sonora. Cenamos, conversamos y la época de preparatoria tomo por asalto momentáneamente a la memoria. Por cierto, en un lapso de infinita torpeza, olvidamos tomarnos una fotografía con ella… olvido a todas luces imperdonable. Dormimos ahí mismo cómodamente, todavía recordando. Por la mañana Rosa se ofreció a mostrarnos algunos detalles característicos de la ciudad. El centro, pequeña ciudadela conservadora y apacible, ofrece rostros sombreados de mañana bella a quienes dejan en casa los ojos del turista.

Como ustedes probablemente saben, nuestro compañero Abraham no se vacuno contra la fiebre amarilla antes de salir. En cada ciudad donde parábamos intentamos conseguir la vacuna sin éxito. Afortunadamente Colima no sabe fallar: en el centro de salud local dimos por fin con la dichosa inyección. Además nos vacunaron contra el tétano y obtuvimos un tratamiento preventivo antipaludismo de manera gratuita. Saludos al doctor Gerson Villanueva, al departamento de epidemiología, a Rosa, a la ciudad completa. Colima, un buen lugar para vivir.

Caminos de Michoacán. Hemos pasado varios retenes militares sin mayor problema. La brisa costera barre el camino serpenteado por plataneros en ambos lados. Encontramos al paso pueblos detenidos, incluso sin señal de teléfono celular. Se diría que estamos desconectados del mundo, casi casi de la vida tal como la entendemos hoy día en occidente.

Bajamos a una hermosa playa virgen y el auto estuvo a punto de quedar atascado. Por suerte logramos salir del atolladero con un bono extra: excelentes fotografías más tomas de video. ¡Por Dios! Treinta y dos grados. El invierno definitivamente se extravío cuando se dirigía a estas tierras.

La carretera para llegar a Lázaro Cárdenas es larga y sinuosa, como la canción de los Beatles. Son vías solitarias en donde sorpresivamente aparecen niños en bicicleta. Supongo que viven allá abajo, con una existencia paralela a la velocidad del asfalto sobre sus cabezas.

Campamento en Playa Azul, Michoacán. Cenamos unas mojarritas asadas con salsa bandera, arroz, papas fritas, a un precio realmente increíble. ¿Quién dijo yo? Por la mañana somos testigos de un espectáculo sin precedentes para nosotros: un sol coloradito descansa sobre el mar. Como una manzana que podríamos coger únicamente con alzar la mano y calentar con ella el corazón. El nuestro, el de la niña que ayer hacía su tarea en la cocina de la modesta cenaduría, el de los hombres y las mujeres trabajadoras de las playas mexicanas.

Emprendemos de nuevo el camino. El río Balsas, justo en el límite entre Michoacán y Guerrero, provoca la siguiente pregunta ¿Sería concebible mandar un poco de agua para el norte? Ixtapa-Zihuatanejo. La visita de doctor no permite comprobar lo merecido o inmerecido del prestigio de ambos puertos. Doblamos para Acapulco por la costa grande de Guerrero.

Comemos en un restaurantito de las orillas. Salpicón: carne de res con salsa, huevo cocinado en el hervor de la propia salsa, arroz, frijolitos negros, tortillas hechas a mano, sabores de nuestro México. La gente se muestra agradablemente sorprendida. Algunos nunca habían escuchado hablar de Nogales, Sonora. A partir de ahora lo recordarán con cariño para siempre.

Acapulco. Playa y tráfico. Poco del glamour adquirido en los años sesenta gracias al cine. Buscamos un lugar para pernoctar. Pronto estaremos en contacto con ustedes. 

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Jan 29 2008

Día 03 – Nogales, Sonora a Guadalajara, Jalisco, México

Publicado por Ulises bajo Crónicas del camino

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Al fin iniciamos la odisea versión siglo XXI. Estos caminos , tal vez por ser tan conocidos para nosotros, significan poco en lo particular. La significación se las otorga el hecho de que representan la fase primera del recorrido. Nos detenemos un momento en Hermosillo para deshacernos de algo de equipaje innecesario, y enfilamos hacia San Carlos: el primer alto de la ruta continental.

Lo que resta de Sonora ofrece escasos relieves a la vista. Pequeños poblados muy parecidos entre sí, ciudades muy bien trazadas y la cuatro carriles… la cuatro carriles como siempre, ustedes ya lo saben.

En Sinaloa el verde ha secuestrado el paisaje. Espaldas de mujeres bonitas aderezan aquí y allá la carretera que, dicho sea de paso, se encuentra en excelentes condiciones “la libre”. El inevitable pago de las inevitables casetas empieza a mermar el presupuesto. Por lo mismo, hemos cambiado de gasolina: desde ahora, durante el resto de México, utilizaremos MagnaSin, litros de a litro, si podemos encontrarlos.

El clima es perfecto en esta época del año. Es como un agradable preámbulo del calor insoportable del verano, que en estas tierras empieza en marzo. Mazatlán nos recibe con atmósfera de carnaval anticipado, aunque las Pulmonías son tristes los domingos en invierno. Un pollo y medio en el malecón, junto a la playa, es el modelo xamérica de una opípara comida dominical.

Acampamos y dormimos sin ninguna novedad. Por la mañana partimos en silencio, en el anonimato proporcionado por una intensa y pertinaz neblina.

El paso por Nayarit es de vegetación exuberante y gigantes verdes. Música andina suena en la estación de radio de la universidad local. Nos habla de los días a punto de llegar.

Las sorpresas aguardan a la vuelta de una curva al descender por los pronunciados declives de Plan de Barrancas. Palmeras y coníferas se alternan en ambos lados de la carretera. Tiempo después encontramos grandes cantidades de piedra volcánica, al parecer fueron lanzados por el “Ceboruco” hace algunos ayeres.

En Magdalena, la de Jalisco, descubrimos calor invernal y sonrisas de temporada. Los ojos se llenan de agáve antes de llegar a Tequila, el pueblo donde beben los hombres, mientras la garganta recuerda el calorcito que baja hasta el estómago para cobrarle las cuentas al salir el sol.

Hemos llegado a Guadalajara. El automóvil se queda en la agencia Land Rover para un servicio completo patrocinado por ellos. Entretanto buscamos un hotel económico para descansar el cuerpo y conseguir un servicio completo de limpieza para nosotros también. 

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