Jul 21 2008
Día 160 – Valencia, Venezuela – Cartagena, Colombia

Lluvia incesante camino a Maracaibo, la ultima ciudad a visitar en Venezuela, imposible mirar a más de 5 metros debido a la cantidad de agua que se precipitaba sin cesar, recuerdos, despedidas, alegrías, llamadas a mi ciudad recibiendo noticias poco alentadoras y los primeros 500 kilómetros viajando solo. Una nueva sensación, llena de sentimientos encontrados, con la música y la camioneta como única compañía.
Memorias de 16 países, 43,000km., y 160 días de viaje llegan a mi mente casi al mismo tiempo, complementando el diluvio que estaba ante mis ojos.
26 de Enero del 2008, una pequeña pero calida despedida en Nogales, Sonora a 3 jóvenes que salían a conquistar con sus ojos el continente Americano y ser los primeros en darle la vuelta en automóvil. México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador y nos sentíamos al fin viajeros de verdad, pero en la realidad el presupuesto no alcanzaba, y, un 12 de Marzo a mes y medio de viaje, Abraham Guzmán uno de nuestros integrantes, se despide de nosotros en una Terminal de autobuses para regresar a México y aligerar los costos para que el proyecto se hiciera realidad. Con destino a Ipiales la frontera con Colombia su autobús nos deja con los ojos tristes a sus espaldas, Abraham aun no regresa a México, creemos que el todavía esta en Colombia.
Problemas para obtener la visa peruana, un excelente amigo y restaurantero que nos brindo su mano en ese país,“Don Clemente” una persona extraordinaria, Machu Pichu, el Altiplano andino que nos conduce hasta Bolivia donde hicimos amigos increíbles a los cuales un día visitaremos, Chile nos recibe con su desierto, volcanes y su alto costo de vida, los lindos lagos en la frontera de Chile y Argentina, la desolada patagonia que hizo estragos con las llantas y por primer vez tuvimos una falla en el auto, la cual se soluciono pronto y nos compenso el mal momento con las hermosas montañas nevadas y el glaciar Perito Moreno, estrecho de Magallanes para llegar al fin del mundo donde nos esperaba una fría nevada, Buenos Aires ciudad increíble que nunca olvidare, donde se quedan grandes amigos que me hicieron sentir como si estuviera en casa, la prensa que nos trato de maravilla a nivel nacional y ha hecho que recibamos muchos correos de todas partes del país, los cuales contestare uno a uno para agradecer y para ayudar a todos aquellos que desean viajar por el mundo, Río de la plata que nos conduce a Uruguay con Montevideo que me trae tan lindos recuerdos, el Gigante tropical que por su inmensidad y el costo de la gasolina 6.50 dólares el galón, pensábamos nunca nos dejaría salir de el, la gran fiesta Gaúcha organizada por nuestro amigo y paisano Leonardo en Río Grande do Sul, Río de Janeiro una semana increíble para recargar la energía interna, costas hermosas, noches en lugares para camioneros, el rodizio, el churrasco, lluvias constantes, 8 días y 8 noches para cruzar el Amazonas en una balsa, con hermosos atardeceres y muchos mosquitos, la Gran Sabana Venezolana, con las mejores cascadas que hemos visto durante el viaje, gasolina a precio de regalo, a solo unos centavos el galón, la despedida en Caracas de Ulises que tan bien escribe y hacia posible que este sitio estuviera siempre tan bien narrado, y la lluvia con su mala visibilidad hace que un auto se meta en mi carril y me saque de la carretera volviéndome a la realidad.
Luís Manuel (F) me esperaría antes de cruzar el puente hacia Maracaibo (F) el Jueves por la tarde, para mostrarme la ciudad, y con la lluvia que seguía sin detenerse el puente lo cerraron ya que fuertes vientos entran de la costa y es peligroso para los automóviles en la parte alta del mismo. Luís Manuel, Arquitecto, me guió por la ciudad además de explicarme parte de la historia, la arquitectura, costumbres, y estilo de vida de Maracaibo. Ciudad moderna, regionalista, con grandes yacimientos de petróleo.
Paseamos por la mayor parte de la ciudad aprovechando la noche y la lluvia, combinación que hizo que el trafico automovilístico fuera nulo, cosa extraña en una ciudad Venezolana, cena deliciosa invitada por nuestro amigo, catedral de la Chinita de Chiquinquirá (F), Plaza Bolívar, Palacio Municipal, Palacio Legislativo (F), centros comerciales y lugares importantes de la ciudad fueron presentados a mis ojos. La noche ya estaba avanzada y se pernocta en la casa de Luís.
Seis de la mañana del Viernes y ya estamos listos para continuar conociendo Maracaibo, temprano porque ese mismo día dejaba Venezuela para internarme nuevamente en Colombia y deseábamos que el tiempo nos alcanzara para visitar los posos petroleros y poder llegar aun de día a una finca en Colombia para acampar al lado de la playa. Visitamos el puente, los pozos (F), desayunamos unas ricos pastelitos de carne, queso y pollo, paseamos por la ciudad conversando, riendo, aprendiendo el lenguaje Venezolano y escuchando música latina, a la cual es fiel seguidor Luís, de hecho conoce perfectamente la música del Norte de México.
Me despido de Luís alrededor del medio día con la mira puesta en Colombia, poca gasolina en el tanque y muchas filas en Maracaibo para rellenar combustible, avanzo por la carretera y el asunto se va poniendo peor conforme se acerca la frontera, y ya sin mas opción me decido a entrar a la fila de una estación de servicio donde eran en su mayor parte taxistas, pero amablemente el militar encargado de la bomba y las personas que esperaban también por abastecerse, me invitan a ponerme al frente al ver las placas de extranjero. Entre bromas y sonrisas fui el primero en recibir dicho combustible, incluso siendo no permitido, me llenaron los bidones que llevo en el techo del automóvil, cosa que para mi fue genial porque me permitiría llegar hasta Cartagena con gasolina barata. En total se pago seis dólares por todo el combustible.
Frontera de Venezuela-Colombia, la famosa Guajira, mujeres con vestidos de colores (F), puestos de comida, calor intenso y de nuevo tramites fronterizos. Sellos de migración (F), pagos y listo para entrar al vecino país, donde precisamente era aniversario de la DIAN, departamento de Aduanas Colombiano y aunque apenas eran las cuatro de la tarde no estaba prestando ningún servicio para la internación de autos extranjeros, por un momento la posibilidad de dormir ahí mismo paso por mi mente. De casualidad abrieron la puerta de las oficinas y entre de manera discreta hasta ver a la encargada de la Aduana a la cual le comento que vengo desde México y que necesito entrar a su país, lo pensó unos minutos y accedió a ayudarme.
Nuevamente carreteras Colombianas, retenes militares cada pocos kilómetros, respuestas casi memorizadas a sus preguntas, peajes, y la belleza de la región. Llego la noche cosa que no deseaba porque no recordaba exactamente donde estaba la finca, a velocidad lenta con la mirada atenta, busco la entrada a la misma, la cual a casi treinta kilómetros antes de Santa Martha hace su aparición, entonces por primera vez se repite un país, por primera vez se repite un lugar a donde llegar en todo el viaje, fue una rica sensación de ver personas conocidas y tener un sitio donde dormir después de viajar casi siempre sin un punto fijo, fue casi como llegar a casa. Delicioso pescado frito, patacón (plátano frito) me esperaban en la finca los Ángeles, una linda playa, cocos amenazantes de caer sobre el auto y la excelente compañía de los dueños.
Fin de semana en el Atlántico Colombiano, cascadas (F), selva, arena blanca, visita al parque natural Tayrona (F) con la guía e invitación de Nohemí Ramos, propietaria de la finca, persona que siempre esta ahí para atender a viajeros y turistas con el mejor estado de animo, dispuesta a ayudar desinteresadamente a quien lo necesita y proveernos con cierta paz y calma tan necesaria cuando uno se siente perdido en el mundo y en los kilómetros de América.
Después de un lindo fin de semana, despertares con el sonido de las aves, sueños en una hamaca y muchos nuevos amigos (F), de madrugada el Lunes salgo con la mira de llegar a Cartagena para empezar la búsqueda de un buque que me envié el automóvil hasta Panamá.
Adiós y hasta donde América permita encontrarnos de nuevo.
A mis amigos lectores, les pido una disculpa por los atrasos en la redacción de esta crónica, las bajas de integrantes en este viaje han afectado el ritmo y el estado de animo del mismo, de aquí en adelante tratare de contarles cada 3 o 4 días lo que América me muestra y me regala. Muchas Gracias.